VI. Traumatología general · Capítulo VI.1

Generalidades de traumatología

Todo lo que se aplica a cualquier fractura, sea del dedo meñique o del fémur: cómo se clasifica, cómo se nombra en el lenguaje universal de la AO, qué se evalúa en la primera consulta y qué puede salir mal. Los capítulos VII y VIII son la aplicación de este a cada segmento.

~28 min de lectura Silberman-Varaona, cap. 44 + material de cátedra

1. Definición y ejes de clasificación

Fractura: interrupción de la continuidad ósea o cartilaginosa. Como se vio en Parte I.1, el término fisura no debe usarse.

Los cinco ejes básicos de Silberman —exposición, desplazamiento, localización, dirección del trazo y número de fragmentos— se completan con tres más que aporta el material de cátedra: energía, extensión del trazo y estabilidad.

1.1 Según la energía del traumatismo

TipoDefinición
Alta energíaGran energía cinética del traumatismo que se transmite a la extremidad y al hueso: hay lesiones del hueso y de las partes blandas
Baja energíaNo se necesita un gran traumatismo. Incluye dos subtipos:
  • Fractura por estrés o fatiga: resulta de aplicar una fuerza de poca intensidad y repetida sobre hueso normal o patológico
  • Fractura patológica o por insuficiencia: sobre un hueso débil por enfermedad constitucional o adquirida

La energía no es un detalle académico: define el pronóstico de las partes blandas. Una fractura de alta energía tiene el hueso y el manguito de músculo, periostio y piel que lo rodea comprometidos. Eso condiciona el riesgo de síndrome compartimental (Parte VI.3), la posibilidad de exposición (Parte VI.2), la elección entre estabilidad absoluta y relativa (Parte I.2), y hasta la decisión de operar en un tiempo o en dos (control de daños, Parte VI.4).

1.2 Según la extensión del trazo

  • Completa: el trazo afecta todo el espesor del hueso y el periostio.
  • Incompleta: el trazo no afecta todo el espesor. Sus dos formas típicas son pediátricas:
    • Fractura en tallo verde: por flexión en huesos flexibles. Hay solución de continuidad en la superficie sometida a torsión/tracción, pero no progresa en la de compresión.
    • Fractura en rodete (torus): en la unión metafisodiafisaria. El hueso cortical metafisario es insuflado por compresión del eje vertical.

1.3 Según la estabilidad

TipoDefiniciónMorfología típica
EstablesNo tienden a desplazarse una vez conseguida una reducción adecuadaFracturas simples, con trazo transversal o con oblicuidad <45°
InestablesTienden a desplazarse tras la reducción, o son plurifragmentariasOblicuidad >45° y espiroideas

2. Mecanismo de producción

Directo: se producen en el lugar del impacto de la fuerza responsable; suelen ser multifragmentarias. Indirecto: a distancia del lugar del traumatismo. Las indirectas se subclasifican por la fuerza dominante:

FuerzaDefinición geométricaTrazoEjemplos
Tensión / tracciónDos fuerzas de igual dirección y sentido opuesto, divergentes desde el huesoAvulsiónArrancamientos maleolares; avulsión de la tuberosidad tibial anterior
CompresiónDos fuerzas de igual dirección y sentido opuesto, convergentes hacia el huesoHundimiento en hueso esponjoso; oblicuo en diáfisisCuerpo vertebral; hundimiento de la meseta tibial
TorsiónFuerza que ocasiona un movimiento de rotación del hueso sobre su ejeEspiroideoTibia del esquiador
FlexiónDos fuerzas de direcciones paralelas, mismo sentido, cada una en un extremo del huesoTransverso o ligeramente oblicuo, con posible tercer fragmento en ala de mariposaFractura "del parachoques"
CizallamientoFuerzas paralelas de sentido opuesto, convergentes hacia el huesoTransversalFracturas articulares por corte

3. Según la lesión tisular

  • Fracturas cerradas: no existe comunicación del foco con el exterior. Pueden clasificarse según la intensidad de la lesión de partes blandas asociada mediante la clasificación de Tscherne y Oestern (grados 0 a III, de la lesión mínima por mecanismo indirecto hasta la contusión extensa con síndrome compartimental o lesión vascular).
  • Fracturas abiertas (expuestas): existe una solución de continuidad en la piel que comunica el foco con el exterior. Se clasifican por Gustilo-Anderson (ver Parte VI.2).

Según la localización: en los huesos largos, diafisarias, metafisarias y epifisarias. Las fracturas cuyo trazo afecta o se extiende hasta la superficie articular se denominan articulares.

4. Clasificación AO

Es una clasificación alfanumérica que asigna números y letras a huesos, segmentos, tipos, grupos y subgrupos. Sus cuatro atributos: es comprensiva, adaptable, consistente y dinámica.

4.1 Primer dígito: el hueso

N.ºHuesoN.ºHueso
1Húmero5Columna
2Radio y cúbito6Pelvis
3Fémur7Mano
4Tibia y peroné8Pie

4.2 Segundo dígito: el segmento

  1. Epífisis proximal
  2. Diáfisis
  3. Epífisis distal
  4. Fractura maleolar (solo en tibia y peroné)

Cómo se define el límite: en la mayoría de los huesos, los segmentos proximal y distal se definen con un cuadrado cuyos lados tienen la misma longitud que la parte más ancha de la epífisis en cuestión. Excepciones: fémur proximal, húmero proximal y el segmento maleolar.

4.3 La letra: el tipo

SegmentoABC
DiáfisisSimpleFragmento en cuñaMultifragmentaria (compleja)
Epífisis proximal y distalExtraarticularIntraarticular parcialIntraarticular completa
MaléolosInfrasindesmalTransindesmalSuprasindesmal

4.4 El razonamiento binario de las fracturas diafisarias

Cómo se llega al grupo, pregunta por pregunta

  1. ¿Es simple o multifragmentaria? → Si es simple, es tipo A.
  2. Si es tipo A: ¿el mecanismo es por rotación o por flexión?
    • Rotación → produce la típica fractura espiroidea = grupo A1.
    • Flexión → grupo A2 o A3, según la inclinación del trazo: >30° = A2; <30° = A3.
  3. Si es tipo B (multifragmentaria con un fragmento en cuña):
    • B1 → espiroidea con una cuña.
    • B2 → cuña por flexión.
    • B3 → cuña multifragmentada.
  4. Si es tipo C (multifragmentaria compleja):
    • C1 → compleja espiroidea.
    • C2 → compleja segmentaria.
    • C3 → compleja irregular.

La lógica que hace memorizable a la AO. Los grupos y subgrupos se disponen en orden de gravedad creciente, de acuerdo con su complejidad morfológica y las dificultades inherentes a su tratamiento y pronóstico. Es decir: 32-A1 es siempre más benigna que 32-C3, y no hace falta memorizar tablas — basta con entender que se avanza de simple a complejo y de extraarticular a intraarticular.

Y una consecuencia práctica que enlaza con Parte I.2: las A (simples) y las B/C epifisarias (articulares) piden estabilidad absoluta con reducción anatómica y compresión; las B y C diafisarias (conminutas) piden estabilidad relativa con clavo o placa puente. La letra le dice al cirujano qué montaje usar.

Ejemplo de lectura completa: 32-B2 = fémur (3), diáfisis (2), fragmento en cuña (B), cuña por flexión (2).

5. Fracturas del niño

En el niño encontramos fracturas en rodete, en tallo verde e incurvaciones plásticas. Además existe la fisis o cartílago de crecimiento, zona más débil donde se producen las epifisiólisis, y que no debe confundirse con un trazo de fractura.

Los niños poseen elevada capacidad de remodelación, lo que permite aceptar desplazamientos importantes y condiciona que la mayoría de los tratamientos sean ortopédicos.

5.1 Clasificación de Salter y Harris (1963)

TipoDescripciónRiesgo fisario
ISeparación completa epifisometafisaria, sin fractura ósea — el trazo va enteramente por la fisisBajo
IILa más frecuente. El trazo se extiende a lo largo de la placa epifisaria y luego discurre hacia la metáfisis, originando un fragmento metafisario triangular (fragmento de Thurston-Holland)Bajo
IIIEl trazo discurre desde la superficie articular a la placa de crecimiento y luego avanza hasta la periferiaAlto — es intraarticular
IVEl trazo se extiende desde la superficie articular, a través de la epífisis, cruza todo el espesor de la fisis y una porción metafisariaAlto — intraarticular y transfisario
VConsecuencia de una fuerza de compresión que produce aplastamiento de la fisisEl peor — puede pasar inadvertido y cerrar la fisis
VILesión del anillo pericondral de la placa de crecimientoPuentes óseos periféricos

La regla del pronóstico fisario. Los tipos I y II respetan el estrato germinal (zona 1, de células en reposo, la que contiene el reservorio proliferativo — Parte I.2) porque el trazo pasa por la zona hipertrófica, más débil. Por eso son de buen pronóstico y se tratan ortopédicamente. Los tipos III y IV atraviesan el estrato germinal y además la superficie articular: exigen reducción anatómica y fijación, y pueden dejar puente óseo con deformidad angular progresiva. El tipo V es traicionero: la radiografía inicial suele ser normal y el diagnóstico se hace retrospectivamente cuando la fisis se cierra.

6. Valoración inicial y tratamiento general

Objetivo: lograr la consolidación de la fractura en posición anatómica, con la máxima recuperación funcional en el menor tiempo posible.

6.1 Valoración inicial

Los tres pasos

  • Historia clínica: alergias a fármacos y metales, antecedentes familiares y personales, y antecedentes del traumatismo — momento y lugar de la lesión, mecanismo de producción y actividad previa del paciente.
  • Exploración física: inspeccionar deformidades y movimientos anormales, palpar pulsos distales, evaluar el estado neurológico y buscar lesiones a distancia.
  • Pruebas complementarias: radiografía con dos proyecciones, incluyendo la articulación proximal y la distal a la lesión.

Analgesia: la movilidad en el foco agrava el dolor, por lo que es primordial la inmovilización inmediata junto con analgésicos, antiinflamatorios y crioterapia; las medidas físicas ayudan a controlar el edema.

6.2 Reducción

Se requiere en fracturas desplazadas.

  • Reducción cerrada: colocación de los fragmentos en su posición original; las maniobras son inversas a las fuerzas que provocaron la lesión. Dos sistemas:
    • Manipulación.
    • Tracciones: dispositivos de pesas y poleas que mantienen la reducción por tracción continua. Pueden ser cutáneas (cintas adhesivas a la piel) o transesqueléticas (agujas de Kirschner o Steinmann intraóseas).
  • Reducción abierta: exposición quirúrgica del foco.

6.3 Estabilización

VíaMétodoTipo de estabilidad
OrtopédicaVendajes enyesados u ortesis (dispositivo que mejora una función disminuida)Relativa
QuirúrgicaFijador externo (fracturas abiertas, de pelvis, o cerradas con lesión de partes blandas) y clavo endomedular (fracturas diafisarias de huesos largos)Relativa — poca movilidad controlada
Placas y tornillos de tracción (compresión interfragmentaria)Absoluta — sin movilidad

El desarrollo completo de la biomecánica de cada montaje —compresión, fricción, micromovilidad controlada y el tipo de callo que produce cada uno— está en Parte I.2.

6.4 Rehabilitación

Lo más precoz posible, para conseguir el restablecimiento completo de la función previa.

7. Fracturas patológicas

Se producen durante la actividad normal o por un traumatismo mínimo. Ante una de ellas hay que sospechar: osteoporosis, enfermedad de Paget, osteogénesis imperfecta y enfermedades óseas primarias benignas y malignas (ver Parte V.3).

8. Complicaciones

8.1 Generales

  1. Enfermedad tromboembólica venosa (TEV)
  2. Embolia grasa
  3. Shock hipovolémico
  4. Tétanos
  5. Trastornos de la coagulación: CID
  6. Gangrena gaseosa

8.2 Locales

GrupoComplicaciones
ÓseasOsteomielitis (Parte V.1) y osteonecrosis
CutáneasNecrosis de piel, flictenas, escaras por yeso
VascularesSíndrome compartimental (Parte VI.3), lesión arterial
NeurológicasLesión de nervios periféricos (radial en diáfisis humeral, ciático poplíteo externo en cuello de peroné)
Fallos en la consolidaciónRetardo: >3 a 6 meses. Ausencia de consolidación: se anticipa que la fractura no va a consolidar
  • Atrófica: mala vascularización del foco — extremos óseos afilados y adelgazados
  • Hipertrófica: excesiva movilidad del foco por falta de estabilidad — extremos ensanchados, "en patas de elefante"

9. Casos clínicos

Caso 1. Un motociclista de 27 años sufre un impacto directo sobre la pierna. La radiografía muestra una fractura de la diáfisis tibial con un trazo principal y tres fragmentos intermedios sin contacto entre los extremos principales. La piel está íntegra pero muy contundida, tensa y con flictenas.

Codificá la fractura en AO y decidí el tipo de estabilización.

Ver resolución

Codificación AO, dígito por dígito:

  • 4 = tibia y peroné.
  • 2 = diáfisis.
  • C = multifragmentaria compleja — no es A (simple) ni B (con una cuña, que mantendría contacto entre los fragmentos principales): acá no hay contacto entre los extremos.
  • El subgrupo depende de la morfología: C2 si es segmentaria, C3 si es irregular.

Es decir, 42-C. Por el orden de gravedad creciente de la clasificación, ya sabemos que estamos en el extremo grave del espectro.

Estabilización: una fractura conminuta de alta energía por mecanismo directo no se puede reconstruir fragmento por fragmento ni comprimir — la estabilidad absoluta está contraindicada en las conminutas. Corresponde estabilidad relativa: puentear la zona conminuta preservando la vascularización, con clavo endomedular acerrojado (que además controla acortamiento y rotación) o placa puente.

Pero hay un dato que cambia el tiempo quirúrgico: la piel contundida, tensa y con flictenas. Eso indica lesión severa de partes blandas —clasificable por Tscherne en una fractura cerrada— y contraindica una osteosíntesis definitiva inmediata, que sobre ese lecho terminaría en necrosis cutánea e infección. La conducta es fijador externo transitorio (indicado precisamente en fracturas cerradas con lesión de partes blandas), esperar a que las partes blandas mejoren, y recién entonces convertir a la osteosíntesis definitiva. Y vigilar estrechamente el síndrome compartimental, que en la tibia de alta energía es la complicación a descartar.

Caso 2. Una niña de 11 años cae con la muñeca en hiperextensión. La radiografía muestra un trazo que atraviesa la superficie articular del radio distal, sube por la epífisis, cruza todo el espesor del cartílago de crecimiento y sale por un pequeño fragmento metafisario. Está desplazado 3 mm. El médico de guardia propone yeso, argumentando que "los chicos remodelan todo".

¿Es correcto?

Ver resolución

No. Es una Salter-Harris tipo IV, y es una de las dos que no se tratan ortopédicamente.

La descripción es literal: el trazo se extiende desde la superficie articular, a través de la epífisis, cruza todo el espesor de la placa fisaria y una porción metafisaria. Eso la distingue de la tipo III (que va de la superficie articular a la fisis y sale por la periferia, sin cruzar a la metáfisis) y de la II (la más frecuente, que va por la fisis y sale por un fragmento metafisario triangular sin tocar la articulación).

Por qué el argumento de la remodelación es incorrecto acá: es cierto que los niños tienen elevada capacidad de remodelación y que eso permite aceptar desplazamientos importantes, lo que hace que la mayoría de las fracturas infantiles se traten ortopédicamente. Pero esa capacidad tiene dos límites que la tipo IV cruza a la vez:

  • Es intraarticular. Un escalón en la superficie articular no remodela — deja incongruencia y artrosis postraumática.
  • Atraviesa el estrato germinal de la fisis. Si los fragmentos consolidan desplazados, epífisis y metáfisis quedan unidas por un puente óseo que ancla ese sector mientras el resto sigue creciendo: el resultado es una deformidad angular progresiva más un acortamiento.

Conducta correcta: reducción anatómica y fijación —abierta si la cerrada no logra la congruencia—, con material que respete la fisis en lo posible (agujas de Kirschner lisas o tornillos paralelos a la fisis, sin cruzarla). Y seguimiento prolongado hasta la madurez esquelética, porque el puente óseo puede manifestarse meses o años después.

10. Puntos clave

  • Fractura = interrupción de la continuidad ósea o cartilaginosa. Ejes: exposición, desplazamiento, localización, trazo, número de fragmentos, energía, extensión y estabilidad.
  • Alta energía = lesión ósea y de partes blandas. Baja energía: por estrés/fatiga (fuerza pequeña repetida) o patológica/por insuficiencia (hueso débil).
  • Incompletas del niño: tallo verde (flexión; se rompe la cortical en tracción, no en compresión) y rodete/torus (compresión axial metafisodiafisaria).
  • Estables: transversales u oblicuidad <45°. Inestables: oblicuidad >45° y espiroideas, o plurifragmentarias.
  • Mecanismo: directo (multifragmentario, en el sitio del impacto) vs. indirecto — tracción (avulsión), compresión (hundimiento), torsión (espiroideo), flexión (transverso + ala de mariposa), cizallamiento (transversal).
  • Cerradas → Tscherne-Oestern; abiertas → Gustilo-Anderson.
  • AO — huesos: 1 húmero · 2 radio y cúbito · 3 fémur · 4 tibia y peroné · 5 columna · 6 pelvis · 7 mano · 8 pie.
  • AO — segmentos: 1 epífisis proximal · 2 diáfisis · 3 epífisis distal · 4 maleolar. El límite se define con un cuadrado del ancho de la epífisis; excepciones: fémur y húmero proximales y el segmento maleolar.
  • AO — tipos: diáfisis A simple / B cuña / C compleja; epífisis A extraarticular / B articular parcial / C articular completa; maléolos A infrasindesmal / B transindesmal / C suprasindesmal.
  • Diafisarias: A1 espiroidea (rotación); A2 flexión >30°; A3 flexión <30°. B1 espiroidea con cuña, B2 cuña por flexión, B3 cuña multifragmentada. C1 compleja espiroidea, C2 segmentaria, C3 irregular.
  • Los grupos van en orden de gravedad creciente. La AO es comprensiva, adaptable, consistente y dinámica.
  • Salter-Harris: I separación pura · II la más frecuente, con fragmento metafisario triangular · III articular hasta la fisis · IV articular + transfisaria · V aplastamiento · VI anillo pericondral. I y II ortopédicas; III y IV requieren reducción anatómica y fijación.
  • Valoración inicial: HC con mecanismo y momento; examen con pulsos distales y estado neurológico; radiografía en 2 proyecciones incluyendo articulación proximal y distal.
  • Reducción cerrada = maniobras inversas a las fuerzas que causaron la lesión; tracciones cutáneas o transesqueléticas (Kirschner, Steinmann). Reducción abierta = exposición del foco.
  • Estabilidad relativa: yeso, ortesis, fijador externo (abiertas, pelvis, partes blandas comprometidas) y clavo endomedular. Estabilidad absoluta: placas y tornillos de tracción.
  • Complicaciones generales: TEV, embolia grasa, shock hipovolémico, tétanos, CID, gangrena gaseosa. Locales: osteomielitis, osteonecrosis, cutáneas, síndrome compartimental, neurológicas y fallos de consolidación (atrófica = biológica; hipertrófica = mecánica).